“La familia…”
La pasada semana pudimos observar otro festín de desfachateces e incongruencias en la celebración de la “misa por la familia”. En Roma, en Madrid y demás capitales europeas se congregaron miles de personas para reivindicar el modelo de familia tradicional y denunciar el asalto que los “progresistas” han llevado a cabo por medio de sus políticas sociales.
Dice Benedicto XVI que sin la familia tradicional cristiana se extinguiría la humanidad… y yo pienso, como ya planteó Nacho Escolar, ¿es que acaso los ateos no se reproducen? ¿Son seres estáticos o algo así? ¿Considera este hombre familia cristiana a las familias monoparentales católicas practicantes? Porque si no concibe otro tipo de familia que no sea un hombre, una mujer y sus hijos… lo de que descartan a los católicos homosexuales ya sabemos que es una realidad a voces… una injusticia para los creyentes, porque, por si su santidad no lo sabe, a pesar de todo, sigue habiendo homosexuales católicos, a los que está dando la espalda por salirse de los márgenes de su conservadora concepción.
Y para crear todavía más controversia y agitación, se habló de nuevo del tema de la píldora y el aborto. Bueno, más que hablar yo diría “exigir”. Exigir su no aplicación, por supuesto. Ay, ¡qué pena que muchas madres de esta escoria discriminadora no se plantearan eso de abortar! ¡Qué pena! No tendríamos que estar sufriendo ahora las incongruencias de sus hijos.
Pero ya que hablamos de pecados, no seré yo la que peque de intolerante, de hecho me considero muy tolerante, o eso quiero creer. Pero he de reconocer que es tremendamente difícil respetar a quienes pisotean los derechos de tantos y tantos colectivos. Es lo que hace la Iglesia, es lo que promueve la Santa Sede. Es triste, pero es así.
Qué obsesión la de su santidad con la familia… ¡ni El Padrino, oiga! Al menos Don Vito protegía lo que decía defender… ¡ya le gustaría al papa saber qué defiende! Creo que Ratzinger olvida el daño que ha hecho su Iglesia a miles de familias durante toda su historia, como también olvida el concepto de “tolerancia”, que tanto promueve su institución. Él y yo tenemos un concepto muy diferente de “familia”, ¡GRACIAS A DIOS!!

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